7 tipos de discusiones de pareja
Las 7 razones por las que discuten las parejas de hombres y mujeres
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¿Sabes cómo cómo sacar provecho a tus discusiones de pareja?

 

Las discusiones de pareja pueden ser un ejercicio de asertividad. Como expertos en terapia de pareja te decimos las 7 razones por las que fracasa la comunicación entre hombres y mujeres y te apuntamos sus respectivos remedios terapéuticos.

 

No hay nada que genere más monólogos cómicos ni más frustración que la guerra de sexos reflejada en las discusiones de pareja. Desde mi punto de vista, pelearse con nuestra pareja puede ser lo mejor que te aporta una relación a largo plazo. ¡Eh!, pelearse entendido como discutir o como tener un conflicto de intereses, nada de ejercer maltrato con gritos, insultos o golpes.

 

Las discusiones de pareja, orientadas hacia las soluciones, cuando discutimos con el espacio comunicativo adecuado para que se expresen los sentimientos de ambas partes, son el ejemplo de comunicación asertiva más constructivo que conozco.

 

La comunicación asertiva, aquella a medio camino entre la agresividad y la pasividad, siempre me ha parecido que tenía más de guerrilla urbana que de comunicación compasiva (aprender a decir no, poner límites, expresar tu disgusto, preguntar al otro por las razones de su comportamiento molesto, bromear para aligerar el ambiente, ofrecernos a hacer nosotros lo que el otro hace mal, decirle al otro cómo debería hacer lo que está haciendo mal…). Suena más a reeducación que a negociación ¿verdad?.

Por eso, ser asertivo es un arte. En este artículo vamos a hablar de razones por las que las parejas tienen peleas pero, además, vamos a ofrecerte ideas de comunicación asertiva para discutir constructivamente con tu pareja.

 

 

 

Tipos de discusiones de pareja

En terapia de parejas, estas son las razones por las que se pelean las parejas que más he trabajado en consulta.

 

1. Discutimos porque el otro me irrita

Dice Kaufmann que la pareja es una aventura cotidiana donde se reinventa el mundo. Se puede entender si pensamos que una pareja son dos microculturas individuales que chocan. En nuestras familias de origen hemos aprendido maneras de hacer que nos identifican pero que no son universales. El otro también tiene sus manías, sus gustos y sus preferencias.

Las irritaciones, fruto de las diferencias en el quehacer cotidiano tienen su parte positiva: son el espejo de mi ensimismamiento –toda la atención está puesta en . Y ahí podría generarse un sesgo cognitivo: primero me ensimismo (porque mis problemas o mis pensamientos son lo más interesante que está ocurriendo a mi alrededor). Entonces, un plato sucio, una taza fuera de lugar, un tono de voz brusco… captura mi atención y mi sistema emocional evalúa esa situación como irritable. Como me siento agitada/o, alterada, ansiosa/o o simplemente incómoda/o, busco atribuir la causa de ese estado a alguien que no sea yo. Así es como puedo acabar por hacerle daño, culpando a mi pareja de “querer amargarme la vida” porque ha dejado el plato del desayuno en la pica sin lavar.  

Habilidad asertiva cuando ‘el otro me irrita’

Cuando te sientas irritado/a, detente un momento y pregúntate si le estás dando al otro la posibilidad de ser diferente a ti – sin juicio -.

 

2. Discutimos porque quiero cambiar al otro

Los Gottman han demostrado que la mayoría de los problemas que sacuden una relación de pareja son irresolubles. Porque son problemas en los que la solución consiste en que el otro cambie. Serían desacuerdos basados en diferencias fundamentales de personalidad, valores o estilo de vida.

El otro es diferente a ti, y esas diferencias ya estaban ahí antes de que se convirtieran en un foco de conflictos. Las personas cambiamos cuando encontramos una motivación personal para cambiar. Muchas veces, esa motivación viene acompañada de sentirnos aceptado tal como somos. Si nos sentimos criticados o poco apreciados, no podemos cambiar.  Para resolver un conflicto no hace falta que una persona cambie sino que hay que encontrar un terreno común para negociar soluciones que nos satisfagan a los dos.

Habilidad asertiva cuando quiero cambiar al otro

Relaciónate con tu pareja desde la aceptación de las diferencias, sin querer cambiarle. Acepta sus defectos y debilidades como una prueba de que sabes querer al otro.

 

pelea de pareja

 

3. Discutimos porque hay un conflicto de lealtades

Desarrollar varias lealtades inevitablemente llevará al conflicto con alguna de las partes implicadas. No se puede ser una buena pareja si no te has independizado de tus padres (emocionalmente). No puedes ser un buen padre si no te alías con tu pareja para la crianza de los hijos.

Casarse, comprometerse, formalizar una relación de la manera en que cada pareja lo entienda, simboliza la formación de una nueva tribu. Abandonas la tribu de origen con el deseo de formar y mantener tu propia familia. Eso significa que la pareja pasa a ser tu prioridad. Fíjate: la pareja; ni los hijos, ni los padres, ni los amigos… todo eso pasa a ser secundario en una relación sana.

Habilidad asertiva para el conflicto de lealtades

Muéstrale a tu pareja que te hace sentir emociones positivas (alegría, agrado, orgullo, atracción) y hazle cumplidos compartiendo tus sentimientos (por ejemplo, “cuando pasamos el día juntos me siento completamente relajada/o”).

 

4. Discutimos porque “paso hambre”

Puede que uno de los dos desee tener una frecuencia mayor de relaciones sexuales que la que el otro le ofrece. Independientemente de qué ritual sexual se haya establecido en la pareja (la manera en que le hacemos saber al otro que queremos tener sexo y la manera cómo el otro nos responde), si nos dicen que no, podemos sentirnos rechazados. Posibles causas por las que el otro desea menos el sexo que tú.

  • Tiene pereza sexual, por rutina, cansancio o porque el momento del día o el lugar, no es el más óptimo.
  • Lo doméstico no es erótico. Lo erótico requiere distancia, misterio, admiración, sorpresa y, al contrario, lo doméstico requiere, rutina, seguridad, familiaridad, estabilidad.
  • Porque mi autoestima está en horas bajas. Si no me siento atractiva, segura de mí misma, deseada… me va a costar más desinhibirme sexualmente y conectar con mi propio deseo sexual. Chicas, a ellos también les pasa.
  • Porque no quiero que mi pareja me perciba muy demandante, así que me contengo de tomar la iniciativa.

Habilidad asertiva cuando uno de los dos no quiere sexo

Tener muy presente que oír un “no” a la petición  sexual no significa un “no” a la persona. Sin embargo, si el otro utiliza la falta de sexo para “castigarte” sería positivo que buscarais ayuda de una terapeuta sexual y de pareja para separar el sexo del conflicto.

 

5. Discutimos porque hay un abuso de la confianza

Creer que porque es mi pareja, porque le quiero, puede hacer o decir lo que le plazca, puede acabar llevando al otro a que abuse de una confianza que ha sido dada como acto de amor.

A más confianza, más amistad, más largo plazo y, también, más vulnerabilidad. Puede que el abuso (te trato con poca atención o respeto apelando a tu compromiso conmigo) empiece porque se ha dado en pequeñas dosis hasta cruzar un punto de no retorno que no te permite defender con la fuerza que te gustaría que esa conducta no es tolerable.

El grado de confianza en el otro es el resultado de combinar la capacidad de exponerme sin la máscara y la capacidad de juzgar la adecuación del otro para recibir mi yo esencial. Hay un abuso cuando se produce una asimetría en los niveles de confianza de la pareja.

 

 

Habilidad asertiva para acabar con el abuso de confianza en la pareja

Regula la apertura de la confianza en tu relación, identificando lo que podéis negociar juntos y lo que no es resoluble.

 

6. Discutimos porque hay demasiada simetría

Cuando no hay deuda emocional, no hay flexibilidad. En simetría perfecta (los dos somos iguales en todo) se entra en un roce permanente que erosiona la relación. Cuando nuestro conflicto típico es que no me gusta el tono en el que me hablas, que siento que me faltas al respeto, es porque estoy en pleno conflicto de simetría, de falta de complementariedad. Cuando estamos centrados en el tono y no en el mensaje, los sentimientos que están en juego o en la posible solución, no estamos teniendo una discusión, estamos en una escalada simétrica, típica de una lucha de poder. Uno o los dos, no estamos dispuestos a compartir el poder con el otro. Sin embargo, Gottman tiene algo que decirnos de nuevo: dejarse influir por la pareja conduce a relaciones más satisfactorias. La influencia, sentir que el otro es nuestro compañero a la hora de tomar las decisiones, debe ser mutua para que conduzca a la felicidad. Se comprobó que las personas que comparten las decisiones con su pareja (todas las decisiones) son más felices que las personas que se resisten a conocer la opinión de su cónyuge.

Habilidad asertiva más importante para la flexibilidad

Atiende únicamente al mensaje de la petición que te hace tu pareja y no al tono de la misma, abriéndote a la posibilidad de que la opinión del otro te influya para tomar una decisión conjunta y os repartáis el poder.

 

7. Discutimos porque las mujeres miden el clima emocional y los hombres marcan el territorio

De los casos que se han estudiado en el laboratorio de los Gottman, en más del 80% de las situaciones comunicativas, es la mujer la que inicia la conversación de los temas conflictivos, mientras que el hombre intenta evitar hablar de esos temas. Esto no es un síntoma de que la pareja no funciona: sucede también la mayoría de los matrimonios felices. Y aquí se genera una contradicción porque la mayoría de mujeres percibimos las discusiones de pareja como una amenaza para la relación y procuramos evitarlos.

Fijaros, sacamos el tema conflicto pero evitamos discutir sobre ello. Preferimos resolver sin una confrontación directa. En cambio, los hombres, no sólo aceptan los conflictos sino que los tienen como instrumento para delimitar el ámbito de poder y negociar el estatus. Así que evitarán los temas conflictivos con sus parejas, como una estrategia de mostrar unidad con ellas, pero si va a haber conflicto, lo aceptarán e intentarán ganarlo.

Sin embargo, debido a las diferentes funciones que tiene el conflicto para hombres (como un clarificador de estatus) y mujeres (como un termómetro emocional), acabarán, uno o los dos, sintiéndose enfadados por la aparente contradicción que perciben en el otro.

Habilidad asertiva para entender qué necesitáis de la discusión

Utiliza la compatía (mezcla de compasión y empatía) para saber cómo resolver aquellos conflictos que tienes cuando tu pareja está enfadada contigo.

 

¿Necesitas ayuda profesional?

Si te has reconocido en alguno de estos apartados y quieres que hablemos de vuestro caso específico puedes pedir hora conmigo aquí para solucionar vuestras discusiones de pareja.

 

Hasta la próxima!

2 Comments

  1. Arnulfo

    Thanks for the great guide

  2. Melània Figueras

    Gracias por tu comentario 🙂

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