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Echo de menos a mi ex: supéralo con 3 únicas fases
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Dejar ir significa llegar a la conclusión de que algunas personas son parte de tu historia, pero no de tu destino.

Soltar a un ser amado para vivir una vida sin él o sin ella duele, es decir, requiere de un duelo. Al principio tenemos que permitirnos sentir la tristeza de la pérdida, hasta que la rabia y la sensación de injusticia den paso a la aceptación. Es un proceso que requiere suturar la herida punto a punto.

Si ya ha pasado el periodo de duelo y sigues echando de menos a tu ex te vamos a dar algunas ideas para superar el la ruptura –sin negar que esa relación ha existido.

Cómo dejar de echar de menos a tu ex

Los mayores inconvenientes de echar de menos al ex son que estamos bloqueados para enamorarnos de nuevo y que acabamos dejándonos llevar por conductas impulsivas de las que nos arrepentimos. Nos falta autorregulación: la habilidad para controlar nuestras respuestas. Es decir, que no hacemos aquello que conforma mi deseo, intención o voluntad – ignorando a esa parte de mí que va por libre y que me hace hacer cosas que no quiero (como llamar a mi ex cuando he bebido).

Una técnica psicológica para entrenar la autorregulación consiste en tomar las decisiones en tres fases y en este orden: detenerse, pensar y actuar.

No puedo parar de pensar en mi ex pareja

1. DETENTE

Si pensar en tu ex y echarle de menos se ha convertido en un pensamiento intrusivo es porque ha engordado hasta el sobrepeso. Cada vez que aparecía esa idea, en vez de desecharla como inadecuada, la cebamos con multitud de detalles, demasiado rato y demasiados días. Un pensamiento alternativo para los momentos en que se cuela la añoranza podría ser: “prefiero retirarme y dejar un bonito recuerdo que insistir y convertirme en una verdadera molestia”.

 

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¿Es normal si echo de menos a mi ex?

2. PIENSA

¿Has olvidado que hubo momentos muy malos? Si las únicas personas que recuerdan que pasasteis malas épocas son tus amigos y familiares puede que te hayas enganchado a una fantasía. Es muy probable que no estés echando de menos a tu ex sino a cosas que hacías con tu ex.

¿Fantaseas muy a menudo sobre cómo sería volver con tu ex? La fantasía empieza siendo una defensa contra emociones que nos sobrepasan como la ansiedad o la tristeza. Así se evita estar con el sufrimiento y afrontarlo hasta que la fantasía se convierte en una barrera entre el mundo y tú. Puede que todas las nuevas personas que conoces pierdan porque estás comparando constantemente entre una fantasía demasiado buena y una realidad que no puede estar a la altura.

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Echo de menos a mi ex y quiero dejar de extrañarlo

3. ACTÚA

Si es el otro quien no te deja ir es porque le permites que siga tonteando contigo. Te halaga pero siempre acaba mal, cuando se va y tú te sientes sola/o. Actúa: durante unas semanas ni llamadas, ni mensajes, ni citas.

Si aún tienes cosas suyas en la casa o incluso si te pones su camiseta vieja para dormir. Actúa: haz limpieza, hasta que no quede nada que os sirva como excusa para seguir hablando o viéndoos.

Si hables con quien hables aún aparece tu ex, mencionándole en conversaciones que no tienen nada que ver con el otro o si tu biografía está ordenada por la cronología de lo que viviste con esa persona. Actúa: toma consciencia y cambia de tema cada vez que te des cuenta. Vacía tu mente de tu ex para que quepan ideas nuevas.

Si das likes a sus fotos o comentarios en facebook revisas todos los perfiles de las personas que le dan al “me gusta”. O si estás esperando que lleguen fechas señaladas para escribirle o felicitarle. Actúa: suéltale, aprende a vivir sin esa persona. Y para ello hay que –realmente– vivir sin él o ella, de manera que se generen nuevos recuerdos porque mucho de lo que has hecho en estos últimos meses o años ya no sirve, ya no funciona.

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¿Se puede ser amigo de tu ex pareja?

Si existen hijos en común, los adultos tenemos que hacer un esfuerzo para comunicarnos civilizadamente pero no es necesario convertirse en confidentes íntimos ni tener una relación muy estrecha.

Es lógico pensar que si ya no vamos a estar juntos por lo menos podemos ser amigos. Así mantenemos la ilusión de control, lo sentimos como un premio de consolación y no perdemos la inversión emocional que hemos hecho en esa relación.

Incluso puede que haya una cierta presión social que empuja a seguir siendo amigos de los exes, para parecer que somos personas más simpáticas y menos conflictivas. Sin embargo, la amistad entre hombres y mujeres (donde ha habido, o hay, interés romántico) no funciona. Se ha comprobado que percibimos mal las señales que nos envía el otro. Los hombres a los que les sigue gustando su ex, ven señales de reciprocidad en su amiga (sobreestimando su interés) y si se trata de mujeres que ya no están enamoradas de su ex, interpretan la conducta de su amigo como que ya no se siente atraído por ella (subestimando su interés).

Así, con un ex, es casi imposible manejarse sin establecer normas que regulen esta no-relación. Lo más probable es que cada cual tenga sus propias expectativas (y que éstas no siempre coincidan), de manera que uno o los dos sufran. Los expertos dicen que, al haber vivido una conexión íntima, el vínculo amistoso puede verse fortalecido. Sin embargo, también reconocen que puede llegar a suceder lo contrario. Y como en esto de las relaciones lo científico no consuela, sólo cabe sugerir que conviene valorar ¿merece la pena correr el riesgo?

 

¿Echar de menos es amor o adicción?

Obsérvate. Echo de menos a mi ex tremendamente tanto… quizás estás “enganchada/o” a tu ex. Vas a dedicar todo tu esfuerzo a “amarle” como una forma de consumirle. Primero, te irás dando permiso para contactar con tu ex, te motivarás para caer en la tentación. Sentirás tensión antes de consumir y luego placer o liberación en el momento de llevarlo a cabo. Y justo después sentirás culpa, vergüenza o ese dolor que querías evitar. Llegará un momento en que actuarás a escondidas sin compartir con nadie que has vuelto a contactar con tu ex para no ver la cara de decepción en los que te quieren. Si hay síndrome de abstinencia, no es amor, es adicción. Si quieres saber más puedes inscribirte a mi charla gratuita de adictos al amor o unirte al grupo terapéutico online para adictos al amor.

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