El deseo sexual y la baja libido en la mujer
La baja libido y el deseo sexual femenino
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Los mitos sobre la libido sexual, y en concreto sobre el deseo sexual femenino, contribuyen a provocar y mantener problemas sexuales, al generar expectativas “peliculeras” sobre lo que es o no es normal.

La libido o deseo sexual es un problema muy frecuente en las consultas de atención primaria, y también en las psicológicas. Nos centraremos en este artículo en las creencias más limitantes que dificultan conseguir una vida sexual satisfactoria, y en cómo las soluciones que muchas veces ponemos en marcha para arreglar el problema acaban convirtiéndose en abono para el conflicto.

 

Cuando hay problemas de deseo sexual: es que nunca me apetece

 

Si atendemos al modelo de sexualidad más común en nuestra cultura occidental, lo cierto es que tener una vida sexual sana, equilibrada y satisfactoria es un milagro. Tanto para hombres como para mujeres. Las expectativas, convertidas muchas veces en exigencias para nosequé sensaciones cósmico-orgásmico-sexuales, privan a muchas personas de disfrutar de la intimidad y el sexo.

 

¿Cuál es la frecuencia adecuada? ¿Qué se supone que es lo “normal”? ¿Se acaba el deseo en una pareja de largo recorrido? ¿Me dejará de amar si no tenemos relaciones sexuales? ¿Si me quiere, por qué no me desea?

 

Preguntas difíciles de contestar, pues no existe una manera estándar ni universal para medir la calidad de la vida sexual. Muchas veces se comienza a percibir que hay un problema cuando vemos que nuestra pareja es siempre la que lleva la iniciativa, o cuando pueden pasar semanas sin relaciones sexuales y no se echan de menos.

 

 

El sexo para mí no es importante ni lo necesito

 

La creencia más castrante y más habitual: a las mujeres les interesa menos el sexo que a los hombres. De hecho, ellos lo necesitan simplemente por ser hombres…y ellas, pues no tanto.

 

Puede ser que parezca como del siglo pasado porque ahora estamos todas liberadas…o no tanto? La frase completa que escuchamos en consulta una y otra vez, en boca de mujeres de cualquier edad,  es algo así como:

 

“Es algo que él necesita, pero a mí no me apetece nunca. Yo voy contando los días, y al final consiento, y así me deja tranquila unos días”

 

Cuando una persona se pone a hacer algo que mola mucho por obligación… pues mola un poco menos.. Lo que suele ocurrir es que mantener relaciones sexuales se convierte en un trámite aburrido que no se disfruta…. ni se desea. Y si apetecía algunas veces, ese poco deseo se mata de aburrimiento y falta de entusiasmo.

 

El caso es que las personas con un deseo sexual poco activo suelen creer que, al ser el sexo muy importante para la pareja, o una necesidad que ellas deben satisfacer, acaban temiendo por la relación afectiva. Si no tenemos relaciones sexuales, si no satisfago yo esa necesidad del otro (que probablemente yo no tenga, porque para mí el sexo no es importante), buscará fuera lo que no lo puedo dar, o bien se cansará de mí.

 

El miedo a perder al otro es lo que provoca que se acceda, se consientan relaciones sexuales sin desearlo, para cumplir, salir del paso, hacer lo que se tiene que hacer.

 

Así pues, la primera condición para mantener el deseo es tener relaciones sexuales siempre que lo desees, o en otras palabras, respeta tu deseo.  

 

Tener ganas significa llegar hasta el final

 

Sustitúyase “tener ganas” por “deseo sexual”, y “hasta el final” por “coito”, y ya lo tenemos, otra de las creencias que más y mejor limitan no sólo el deseo sexual, también el placer durante las relaciones.

 

El caso es que muchas veces confundimos ganas de coito con ganas de estar íntimamente juntos. No siempre, no todas las mujeres. Pero pasa que en muchas ocasiones ellas lo que tienen ganas -sobretodo en pareja- es de intimidad. Es lo que Anna Freixas en su libro “Sin reglas” denomina “ganas de piel”: tengo ganas de tocarte, de abrazarte, de estar juntos… pero no de que me empotres.

 

 

Lo que ocurre en la mayoría de parejas donde hay bajo deseo es que llega un momento en que ni se tocan. Se convierten en compañeros de piso, incluso con una convivencia muy buena, pero donde no hay contacto físico por miedo a llegar a más:

 

“Es que si me acerco y le doy un abrazo o un beso, tengo miedo de que quiera algo más….”

“Yo es que ya no me acerco a ella; estoy cansado de que me rechace.”

 

Así se genera una dinámica en que la intimidad sexual se va deteriorando cada vez más, el deseo por supuesto también -de hombres y mujeres- y donde si no se es capaz de hablar del tema abiertamente, también se puede afectar la relación de pareja.

 

Por que el conflicto llega muchas veces cuando hay contacto: si se abrazan, si se besan, si están desnudos en la cama… y nada más, el sentimiento de rechazo y frustración puede ser importante en ellos, expresándose normalmente en forma de enfado con frases como “Me vas a dejar así?” o peticiones del estilo “Al menos hazme una mamada”. Una situación desagradable que evidentemente se intentará evitar.

 

Sólo me quiere para una cosa

 

Esta frase también se escucha muchas veces en consulta. En mujeres de todas las edades. También puede parecer algo de tiempos pasados, pero lo cierto es que en consulta todavía escuchamos cosas como “es que me siento a veces como una vagina con patas”.

 

Las frases que antes apuntábamos: “Me vas a dejar así?”, o “Al menos hazme algo” presuponen que ella debe satisfacerlo, y además hacerlo independientemente de que lo desee, le apetezca, o sencillamente le guste hacerlo. Escuchar preguntas o peticiones es no tener en cuenta a la otra persona, no cuidarla,  y en consecuencia es fácil sentirse utilizada para el sexo.

 

No es agradable sentirse así, y es una forma rápida y fácil de aniquilar el deseo para muchas mujeres. El “sólo me quiere para follar” incluye el no sentirse tenida en cuenta, no sentirse cuidada, ni valorada.

 

 

A partir de los 35 años la libido baja

 

Puffff….. lo que suele bajar a partir de los 35 es el tiempo de ocio, el tiempo para una misma, para cuidarse… y en definitiva el tiempo que dedicamos al placer. Y lo que sube son las obligaciones laborales, familiares y sociales. No es que la libido baje a partir de los 35 años por que nuestro cuerpo cambie de no sé qué manera. Lo que sucede es que la primera víctima del modelo de súperwoman que muchas veces nos exigimos es el deseo sexual.  

 

Aunque nos hayamos trabajado el tema súperwoman, y ya seamos capaces de aceptar que no llegamos a todo, y ni hace falta que lo hagamos, las dobles o triples jornadas y la carga mental hacen estragos en la libido sexual. El cansancio muchas veces hace mella en nuestra vida sexual.

 

Como decíamos, no hay reglas concretas y universales para el deseo sexual. Ni a los 35, ni a los 45 ni a los 55. Hay personas que cuando aumenta su estrés también lo hace la libido, porque es una manera de liberarlo; mientras que para otras el estrés significa olvidarse del sexo. Con la menopausia, hay mujeres que mejoran la libido y su vida sexual en general, mientras que para otras supone un calvario de sofocos y problemas hormonales.

 

En resumen…

 

  • “No tengo deseo” es diferente de “No deseo a mi pareja”. El contexto importa.
  • Respeta tu deseo. Mantén relaciones SIEMPRE desde el deseo.
  • Para cuidar tu libido, no hagas nada que no quieras hacer NUNCA.
  • El deseo es variable a lo largo de la vida. Otra vez, el contexto.
  • No hay un nivel universal, estándar o normal de deseo.

 

Este jueves día 5 de Julio hablaremos de todo esto y podréis hacer preguntas en mi masterclass sobre La falta de deseo sexual femenino. Si te interesa tienes la información en este enlace.

En el caso de que prefieras consulta individual puedes ver mi página y pedir cita conmigo aquí.

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