me-siento-sola
Me siento sola, cómo superar un abandono
¡Tu voto es importante! Necesitamos estrellas para que nuestros contenidos sigan siendo gratuïtos. ¿Nos ayudas?

El miedo a estar sola o solo

No estamos diseñados para estar solos –sí para pasar tiempo a solas descubriendo esos rincones ocultos de luces y sombras que nos configuran. Necesitamos tanto enriquecernos con la interacción con los demás que el castigo social más extremo conocido consiste en el aislamiento.

Cada individuo tiene un grado más o menos alto de sensibilidad a la soledad y esa variabilidad en la sensibilidad a la soledad es la que determina cuando nos sentimos solos y frente a qué circunstancias. Algunos se sienten solos estando casados y con familia y otros únicamente si se ven forzados a celibato involuntario. Algunos se contentan con una pequeña red de amigos íntimos mientras que otros solo están satisfechos con una vasto círculo social que le ofrezca muchas oportunidades de interactuar con los otros.

Un último apunte de las consecuencias negativas de la soledad no deseada: cuando nos sentimos solos o creemos que vamos a estarlo nos cuesta más regular nuestra conducta: consumimos más, comemos peor, hacemos menos ejercicio. El consumo de drogas y la bulimia nerviosa están asociadas con sentirse solo (Cacioppo, J. T. and Patrick, W. (2008) Loneliness: Human Nature and the Need for Social Connection New York: W. W. Norton and Company.)

 

¿Me siento sola o estoy sola?


El ‘me siento sola’ significa que estás viviendo una experiencia subjetiva de aislamiento o abandono. Consiste en sentir que tenemos pocas relaciones (en cantidad) o que nos falta calidad en las relaciones que ya tenemos. Estar solo, incluye sentir que falta comunicación, comprensión, o la imposibilidad de sustituir a alguien que se ha ido. Lo experimentas cuando no cuentan contigo en un proyecto que avanza sin que tú participes en ello.

Y para colmo, hay un cierto estigma social en reconocer que nos sentimos solos -aunque es más común de lo que parece- porque andamos todo el día rodeados de gente. Incluso se promueve, como valor deseable en nuestra cultura, la autosuficiencia extrema –no necesitar a nadie bajo ninguna circunstancia– lo que puede incrementar el sentimiento de soledad.  

Anorexia emocional

¿Sientes que te abandonan una y otra vez? ¿Has decidido quedarte sola/solo para que nadie pueda abandonarte? La anorexia emocional, es decir, no intimar con nadie para que no te hagan daño, te anestesia emocionalmente y no te deja sentir emociones positivas como la alegría, el amor, el interés o la curiosidad. Anoréxicamente, se evita el contacto con el otro, total o parcialmente, por ejemplo, enganchándote a la pereza para no salir de casa, o buscando relaciones que estén condenadas al fracaso de antemano (con alguien que ya esté comprometido o que quiera solo sexo).

Pérdidas

Por otro lado, el sentimiento de abandono puede surgir de la pérdida de los familiares o amigos cronológicamente mayores. Quedar el primero en la línea de sucesión implica un sufrimiento doble: elaborar el duelo de la pérdida, más, la sensación de haber perdido cierta protección (ilusoria) sobre la muerte. Cada recordatorio en el día a día que nos recuerda que esa persona ya no está puede disparar fácilmente la desagradable sensación de abandono o de soledad.

Relaciones sin intimidad

Y una posibilidad más –una idea que aparece frecuentemente en consulta– es que los amigos solo quieren compartir alegrías y no problemas, provocando una sensación de soledad. Y es que en las relaciones sociales cada vez cuesta más sostener el dolor del otro (seguramente porque hemos cubierto el cupo del dolor con el propio). Bronnie Ware [Los cinco mandamientos para tener una vida plena (Debolsillo, 2013)] escribió que las personas se dan cuenta del verdadero valor de los amigos demasiado tarde. Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo y lamentan no haber dedicado el tiempo y el esfuerzo que requiere mantener las amistades. Porque, al final, todo se reduce al amor y a las relaciones.

Rupturas

Las rupturas, los divorcios suelen estar bañados por muchas emociones distintas. No obstante, quizás el ‘me siento sola’ solo juega una parte definitiva a lo largo de un proceso de separación. Hay veces que la soledad puede jugar el papel de detonante en una ruptura (ya no siento al otro cerca al margen de compartir espacio). Otras veces puede convertirse en un factor clave ya que tiene un papel anticipatorio, emerge el miedo a que en un futuro pueda sentirme solo, por lo tanto me quedo donde y con quien estoy porque no hay nada mejor. De hecho, muchas de las infidelidades que emergen dentro de las parejas se producen por la soledad que deriva del distanciamiento y solo a través de tal infidelidad se consigue salir de la relación ese distanciamiento. Finalmente, si se decide optar por la separación o divorcio, a veces la mejor decisión llegado a cierto punto, la soledad suele aparecer en el proceso de duelo. Al margen de si estamos seguros de nuestra decisión o no, el echar de menos la presencia del otro, el cambio de hábito, de rutinas, puede agudizar la sensación de la soledad.

Síndrome del expatriado

Con la globalización cada vez es más frecuente la posibilidad de pasar temporadas en un país distinto, sea por motivo de trabajo, estudios o incluso para mantener una relación. Entre los numerosos retos que supone la adaptación a un nuevo entorno, se incluye la soledad del inmigrante. Cuando todo cambia alrededor y las relaciones de referencia afectiva no están a mano cuando se necesitan. Cuando los nuevos amigos implican relaciones menos satisfactorias que los amigos de toda la vida. Cuando se echa de menos la facilidad de entablar conversación con alguien con el que se comparten referencias culturales y formas de ver el mundo. Las nuevas tecnologías han aplacado este problema en gran medida a través de las videoconferencias y la posibilidad de contacto constante incluso desde el teléfono. No obstante, todavía resulta un motivo frecuente de consulta.

superar-la-soledad

 

Soluciones para salir del me siento sola

 

Te propongo distintas formas para evitar el ‘me siento sola’:

 

  • Dedica cada día 30 minutos para crear un “nosotros”, para salir del código “yo” y construir un espacio de interacción con otra persona. Por ejemplo, puedes intercambiar mensajes o escribir un mensaje (por e-mail, por whatsapp o usando lápiz y papel), a un amigo o a una amiga; recuérdale momentos que pasasteis juntos, o proyéctate en el futuro con él o ella haciendo algo juntos.

 

  • Díselo a alguien, comunícate con otro ser humano y expresa cómo te sientes. Poder hablar de ello es el primer paso para aceptarlo y aceptarlo es el paso previo para cambiarlo. A veces, no nos damos cuenta de que nosotros también contribuimos a sentirnos solos. La propia sensación de soledad suele generar inseguridad de cara a interactuar con el entorno, y eso facilita que llevemos a cabo conductas de aislamiento y comportamientos asociales.

 

  • Si no te sientes cómoda hablando de ello con tus amigos y familiares, busca la ayuda de alguien que pueda acompañarte en el proceso de cambio. Aunque los más allegados a veces no compartan ni entiendan nuestro punto de vista, puede resultar útil contactar con gente que haya pasado o esté pasando por el mismo proceso que nosotros. Infórmate de si hay algún grupo de gente que pueda estar experimentando lo mismo que tú en forma de asociación, grupos que realicen quedadas con los que tengas algo en común o incluso puedes investigar si hay foros o comunidades online donde la gente comparta tipos de experiencias parecidas.

 

  • Ayuda a alguien a que sea un poco más feliz: escúchale, préstale atención, cocina para esa persona, reparar algo en su casa, hazle reír, abrázale. No hace falta que sea alguien cercano, se puede poner esto en práctica en muchos contextos distintos. Dejar de poner el foco en uno mismo y en las propias emociones desagradables para prestar atención al otro puede funcionar no solo para distraernos sino para sentir que tenemos valor y función al margen de cómo nos sintamos.

 

  • Viaja solo. El solitario por deseo propio, aquél que no se siente abandonado cuando está solo, tiene ciertas ventajas evolutivas respecto a los que disfrutan compartiendo actividades con otras personas. Sabe ocupar su tiempo, encontrar recursos, o disfrutar de cosas que a otros les parecen solitarias (dígase negativas). Voy a recomendarte que leas este artículo: https://viajosola.com/2017/01/08/10-razones-para-no-viajar-sola/ solo léelo, no voy a avanzarte nada, pero te gustará.

 

  • Mantén la mente des-ocupada. Dice Clay Newman en su libro, El prozac de Séneca, que ‘tememos tanto al silencio que nos hemos vuelto adictos al ruido’. Sin embargo, hay belleza en el silencio y es la única manera de meditar o de relajarse (en silencio). Pasamos mucho tiempo haciendo actividades para escapar de nosotros mismo (lo que nos provoca ir siempre malviviendo con prisas y agotados) o rodeándonos de personas que no paran de hablar (y acabamos hablando todos a la vez sin que nadie esté escuchando).

 

  • Deja de buscar pre-ocupaciones constantemente. Preocupación –ocupación previa o por avanzado- implica responder a una amenaza que aún no se ha concretado. Es algo que no ha ocurrido pero que se lleva mucha energía mental y emocional sin la garantía de que estés encontrando una solución. Lo peor de las preocupaciones es que nos orientan (atencionalmente) hacia lo que falta, lo que no tenemos o hacia lo que no puede ser. Te propongo lo siguiente: llevemos la cuenta en riquezas, no en carencias. Puestos a pre-ocuparse, démosle vueltas a lo que ya somos, a lo que hemos construido con nuestro esfuerzo, a nuestras virtudes ¿qué te parece?.

 

  • Aísla los pensamientos negativos. Estar solo por propia voluntad puede ser incluso positivo, por ejemplo, como propone el médico psiquiatra inglés Anthony Storr en su modelo de aproximación introvertida a la vida, la soledad puede entenderse como ese ingrediente imprescindible para mantener una mente sana y creativa, ya que podría ser esa conexión profunda con uno mismo que nos permita realizarnos y descubrirnos. Dale la vuelta y míralo desde el lado positivo.

 

  • Escucha otro tipo de ‘rollos’. Ponte la radio, un podcast, una serie, la tele… Tener lenguaje de fondo compite con la rumiación propia que deriva de la preocupación (es más difícil atender a tu propio discurso interno si está tu lenguaje materno fuera como interferencia). Es más, aunque ni siquera se preste atención, el habla nos hace sentir acompañados aunque no se dirija a nosotros específicamente.

 

  • Hazte con una mascota. Terapéuticamente, es un gran recurso poder cuidar de un ser vivo que te quiera sin juzgarte y sin conflictos emocionales. Además, potencia que tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en la relación con los otros y eso nos hace más sensibles a las necesidades de los demás.

 

  • Rodéate de gente con tus mismas inquietudes. No existe mayor fuente de placer que tener una buena conversación sobre un tema que nos apasiona. Si ya sabes con quién sucede eso, intenta quedar más con esas personas que te facilitan ese tipo de conexión.

 

  • Evita las relaciones tóxicas. Las relaciones tóxicas son aquellas en las que después de haber estado con esa persona te sientes peor que cuando llegaste. Hay muchas más de las que somos conscientes y pueden ser la base de algunas enfermedades emocionales. Un único truco: quiere sin necesitar.

 

  • Colabora con causas de voluntariado social. Te ofrece vivir experiencias nuevas, te organiza el tiempo, te obliga a estructurar tu agenda, potencia las interacciones sociales y le da un sentido social y de realización a tu vida. Todo son ventajas.

 

  • Pide ayuda a un psicoterapeuta. La soledad temporal es un estado más o menos soportable. La percepción de soledad no deseada se convierte en un problema serio cuando se cronifica. Una vez se ha cronificado la soledad, el tratamiento es difícil porque se entra en un círculo vicioso de conductas negativas para paliar esa soledad como culpabilizar a los otros o buscar contactos rápidos y normalmente transitorios, por ejemplo, tener múltiples compañeros sexuales que solo reforzarán el aislamiento y esa sensación de abandono. En consecuencia, ser muy activa en las webs de citas por internet o apuntarse a una actividad para hacer amigos no te va a ayudar si se ha cronificado tu sentimiento de soledad. Y a veces, ese síntoma -sentirse solo y aislado de los demás-, es la raíz de un trastorno mucho más grave: una depresión.

 

Aprender a estar sola

Ya estás sola. Todo ese tiempo que pasas pre-ocupada, enredada en pensamientos negativos y aceptando la atención tramposa de personas tóxicas es un tiempo que estás deprivada de contacto social, porque no puedes compartir cómo te sientes en realidad. Estás presente pero solo físicamente ¿verdad?. O peor… te estás convirtiendo en una persona tóxica para tus allegados. En resumen, sí, podemos desarrollar resiliencia a la soledad. Es decir, podemos aprender a regular nuestras emociones asociadas con el estar solo.

Como pinceladas finales, te recordamos que tú tienes la clave para aliviar esa desagradable sensación siempre y cuando pases a la acción. Crea espacios para el “nosotros” en vez de espacios para el “yo”, haz un poco de “hada madrina” para que los demás sean un poco más felices, silencia tu mente para vaciarla y que quepan los pensamientos positivos, pide ayuda –seguirás siendo autosuficiente – y conócete mejor para poder darte lo que necesitas –aunque no siempre encaje con lo que los demás esperan de ti. Y, sobretodo, solo tú sabes lo que funciona. Encuentra qué estrategias te resultan más fáciles de aplicar, tanto en frecuencia como en duración, o cuáles te hacen sentir mejor, para que cuidar de ti resulte lo más natural y fácil posible.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.