El amor por las curvas: Gainers, Fatorexia y Curvys

Los hábitos alimentarios de una persona
reflejan sus necesidades emocionales

Gainer: engordar a placer

No todas las personas quieren ser delgadas. O por lo menos no tan delgadas como impera en el modelo actual. Las personas que se autodenominan Gainers “Ganadores [de peso]” son hombres y mujeres de todas las orientaciones sexuales que disfrutan viendo cómo su cuerpo crece, quilo tras quilo, sintiendo placer en ser obeso.

Los Gainers son personas que han erotizado la grasa y la obesidad y la han convertido en el foco de sus juegos eróticos o prácticas sexuales. Es una parafilia, en el sentido de que es una práctica sexual atípica. En este caso, es una práctica poco saludable –por los riesgos asociados al sobrepeso, siendo los más frecuentes: desnutrición (cuando la ingesta contiene productos con una alta densidad energética pero sin todos los nutrientes que necesita el cuerpo), diabetes, presión alta, alteraciones cardiovasculares, apneas de sueño, niveles altos de triglicéridos en sangre.

En sus juegos sexuales pueden participar otros perfiles que se relacionan con la gordura. Están los Feeders (activos) traducible por “Cebadores”, que pueden estar gordos o no, y que disfrutan alimentando excesivamente a otra persona. O los Admiradores (pasivos), aquellos que sin estar gordos, sí que obtienen placer al observar el cuerpo o ver comer a una persona con sobrepeso.

¿Qué emociones pueden estar escondidas detrás del deseo por la gordura?

  • Incrementa las porciones poco a poco para ir ganando grasa
    Distribuye la comida en pequeñas ingestas a lo largo del día (picotear)
    Incluye varias comidas por la noche y de madrugada.
  • Pésate sólo una vez por semana y mídete una vez cada dos semanas.
  • Fija metas saludables para que tu cuerpo se vaya adaptando a los cambios (no engordes más de 500 o 600 gramos a la semana).
  • Fija metas a largo plazo para no pasarse en un primer momento (mejor 25 kg en un año que 5 kg en un mes).
  • Registra lo que comes para hacer cambios efectivos si te quedas estancado.
  • Haz ejercicio cardiovascular y ejercicios de fuerza con pesos ligeros. Por dos razones, para que tu corazón y tus pulmones no fallen mientras engordas y para que tu cuerpo pueda cargar mejor el peso extra que vayas engordando.  

A todos nos resultan atractivos los rasgos físicos que denotan salud: piel tersa, color rosado en las encías, escleróticas (lo blanco del ojo) blancas, uñas fuertes,  una espalda ancha (en un hombre) o una proporción 0.7 entre la cintura y la cadera (en una mujer). Sin embargo, encontrar atractivos rasgos extremos como la obesidad, podría señalar que se ha vivido una mala experiencia y que no se ha gestionado correctamente.

Voy a describir algunas creencias disfuncionales asociadas al peso que he trabajado en consulta.

  • “Necesito ser más fuerte”. Personas que han sufrido algún tipo de abuso (verbal, físico o sexual) y que han relacionado el tamaño grande con la intimidación o la fuerza; por ejemplo, perciben que la gente se aparta para dejar pasar a los que son obesos.
  • “Soy invisible”. Personas que han sentido débiles socialmente por sus físicos (pequeños, delgados, frágiles) y que han asociado el volumen que da el sobrepeso a la presencia incluso a la autoridad.
  • “Así no se irá con otro”. Estrategia surgida de los celos que hace creer a una persona que si su pareja tiene sobrepeso será menos atractiva para otros hombres o mujeres. Para reforzar a su pareja, se convierte en un “Cebador” erotizando los michelines que van apareciendo. O incluso llegar a creer que si es ella la que engorda, su pareja dejará de tener celos.
  • “Me gusta la sensación de sentirme lleno o llena”. Si se trata de tan lleno que produce dolor físico, malestar emocional y limitaciones conductuales, se considera disfuncional. En ocasiones, un atracón puede ser un intento de impedir que irrumpan en la conciencia pensamientos, recuerdos, sentimientos o emociones dolorosas.
  • “Te demuestro que te quiero dándote de comer”. La comida no sólo consiste en comer, sino que incluye todas las actividades que rodean la comida (obtención, preservación, preparación, presentación, realización y consumo). Existen muchos elementos que producen placer que no se reducen al acto mismo de ingerir un determinado alimento (compartir la comida, el placer de cocinar para los que se quiere). Todos esos elementos se construyen en la familia y puede ser disfuncional si se ha crecido en un entorno en el que las muestras de afecto se relacionaban con la comida (en vez de darte un abrazo te daban un dulce para que no estuvieras triste).

Fatorexia: ¿Gordo yo?

También están las personas que padecen un trastorno conocido como Fatorexia o Megarexia. Se trata de una dismorfofobia, es decir, un engaño del cerebro en el que una parte del cuerpo se percibe exagerada o deformada. En el caso de la Fatorexia, hay una distorsión de la imagen corporal que consiste en que una persona con sobrepeso se ve delgada.

Parecido, pero al revés de lo que ocurre con la Anorexia, en la que alguien está delgado pero se percibe gordo. En ambos casos se podría explicar por un desajuste entre las señales perceptivas y las señales visuales del esquema corporal. Las personas fatoréxicas se fían de las señales perceptivas y no de las visuales. ¿Qué hacen? evitan mirarse en espejos de cuerpo entero  (sólo se miran en los de cara). O se visten con ropa holgada y oscura. O no se pesan nunca. O se convencen de que la báscula del médico está estropeada. O se aíslan de las personas que le dicen que tiene exceso de peso.

Es un trastorno de la alimentación (en tanto que existe la alteración del esquema corporal, el aislamiento y una relación inadecuada con la comida) y debería tratarse con terapia.

Las curvys

Rubens inmortalizó a mujeres de piel flácida, celulitis y unos quilos de más (rumores aparte de que por su extrema timidez sólo se atrevía a acercarse a mujeres gordas y ebrias para que posaran para él). El colombiano Fernando Botero también se ha inspirado en la modelo curvy para sus obras (aunque nadie le cree cuando afirma que no pinta a mujeres gordas sino que pinta “la belleza y el volumen”). La realidad es que las mujeres plus size son el 30% de las mujeres del planeta.

Sin embargo, no es políticamente correcto usar la palabra gorda o gordo. Esta palabra  connota el insulto de cuidarse poco, de tener poca salud. En consecuencia, en los medios suelen referirse a las personas con exceso de peso como: mujeres reales, mujeres XL, curvys, fofisanos (hombre con barriga), gordibuenas (gordas y atractivas sexualmente), rellenit@s, fuertot@s…

Debido a la restricción de modelos estéticos socialmente aceptables, están surgiendo respuestas y movimientos que reclaman mayor amplitud de miras y mayor indiferencia por la diferencia (consignas que nos recuerdan la lucha por la libertad sexual o por los derechos humanos).

Por ejemplo, en la contra-campaña No somos ángeles, las modelos de tallas grandes más exitosas del momento, recuerdan que las mujeres reales se definen por un abanico de formas, tallas y cuerpos. Puro activismo por la diversidad de peso y figuras que empezó en Estados Unidos pero que se está generalizado a todo el mundo.

Especialmente bonita me parece la campaña de publicidad que diseñaron para la organización Sport England, con el objetivo de promocionar hábitos de vida saludable en la que destaca el lema “hago deporte porque amo mi cuerpo, no porque lo odie”.

Navegando por la red he encontrado varios blogs de mujeres que hablan con libertad sobre su gordura. Destaco weloversize.com, porque las autoras nos hablan desde la cotidianidad, la fortaleza y el sentido del humor. La idea que transmiten es que el enemigo no es el tamaño del cuerpo o el peso, sino negarse a quererse y a ser feliz mientras no se encaje con las expectativas de los demás.

¿Por qué es tan difícil estar delgado?

Cada vez existen más voces advirtiendo que vivimos en un ambiente obesogénico que, paradójicamente, ensalza la delgadez. Las empresas de alimentación invierten una gran cantidad de dinero en diseñar alimentos que afectan a nuestro cerebro (neuromarketing) para que no podamos evitar comer lo que ellos fabrican y venden. Actualmente, consumimos menos calorías que hace veinte años, tenemos más consciencia de los beneficios del ejercicio físico y sin embargo, estamos más gordos que nunca porque comemos alimentos diseñados para engordar.

Prueba de ello son los “flacos glotones” personas que no engordan a pesar de comer mucho porque tienen un metabolismo rápido pero que debido a su mala alimentación tienen los mismos problemas de salud que un obeso: diabetes, presión arterial alta, colesterol elevado y desorden en los niveles de azúcar en sangre. Externamente parecen sanos pero tienen un alto porcentaje de grasa visceral por dentro. ¿La solución es estar siempre a dieta? Veámoslo.

¿Hacer régimen es una práctica gordofóbica?

De todos los aspectos que influyen en la pérdida de peso, rechazar tu forma, peso o tamaño no te ayudará a conseguir tu objetivo. Al contrario, porque te generará mucha ansiedad o rigidez.

La terapia ha de estar enfocada a comprender y minimizar tu hambre emocional. Es decir, las veces que comes por apetencia pero sin hambre física, para evitar, regular, enfrentar o mejorar la experiencia emocional.

Te propongo tres herramientas poderosas para adherirte un proyecto de vida saludable:

  • Comprender de qué manera las emociones boicotean tus objetivos
  • Modificar tu diálogo interno
  • Flexibilizar las creencias y expectativas sobre tu valor como persona derivado de tu aspecto físico

Los psicólogos podemos enseñarte gestión emocional para que puedas regularte emocionalmente con más estrategias que sólo con la comida. Y podemos entrenarte para que puedas reducir la ansiedad (relajación, distracción, detención de pensamiento) y seas más flexible.

Si llegados hasta aquí te han surgido preguntas o quieres consultarnos un caso en concreto no dudes en contactarnos a melania@lobuenosibreve.com

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