Síntomas de dependencia emocional

Seguimos con el segundo artículo sobre tres de esta serie sobre los síntomas de dependencia emocional y algunos tipos de ayuda para que remitan:

  1. ¿Sufro dependencia emocional? Cómo detectarlo
  2. Síntomas de dependencia emocional, adicción y tipos de ayuda
  3. Cómo superar la dependencia emocional.

Si quieres consultar los otros dos artículos relacionados puedes volver a ellos a través de los links anteriores.

 

Causas y síntomas de dependencia emocional

Como hemos visto ya en el artículo anterior, la dependencia emocional es un estado de la mente que nos impele a buscar con desesperación una relación significativa de pareja, con los hijos, con los padres, o con los amigos que satisfaga una demanda afectiva excesiva, desproporcionada y disfuncional.

Al depender, queremos que nos necesiten, que estén motivados para querernos, no una relación sana. Hasta el punto de que las personas dependientes estamos dispuestas a sacrificar los valores personales, morales y espirituales para mantener la ilusión de tener una relación y la fantasía de cómo tiene que ser esa relación.

 

 

¿De dónde surge la dependencia emocional?

Existe una clara relación entre el abandono emocional infantil y la dependencia emocional del adulto. Las carencias afectivas tempranas –la ausencia de cariño o la frialdad que el niño percibe– le indican que no es querible, que no es lo suficiente válido como para ser aceptado, atendido y amado

Una de las causas de la dependencia emocional que me parece más perversa es la sobreprotección devaluadora. Los padres o familiares están todo el día encima del niño pero sin transmitirle la sensación de que es el rey de la casa, sino que es un niño torpe, inútil o malo. Es una sobreprotección en la que se resta autonomía al niño, en la que no se le deja hacer nada, comunicándole que él no sabe, que es un inepto, y que no vale la pena que lo intente porque seguro que lo hará mal.

 

Los síntomas de dependencia emocional

El enganche afectivo: al depender emocionalmente de otro, sufrimos

En los casos más graves, la profundidad de las carencias emocionales hace que desarrollemos pautas relacionales patológicas –disfuncionales–. Algunos de los síntomas de dependencia emocional más psicológicos son, por ejemplo:

  • Pérdida del yo. No porque perder nuestro trabajo, renunciar a nuestros proyectos o gastar más de lo que tenemos nos satisfaga sino porque nos mimetizamos con el otro para encajar en su vida.
  • Afecto interno inexistente. No porque no sintamos toda la gama emocional de estados anímicos dirigidos a otros –miedo, ida, tristeza, alegría, ansiedad, satisfacción, interés, desesperación– sino porque no soy capaz de suministrarme mi dosis de afecto interno; no me quiero, así de crudo.
  • Idealización excesiva. No porque busquemos el dolor sino para saciar nuestra insaciable necesidad de afecto.
  • Subordinación a la persona sobrevalorada. No porque tengamos alterada la percepción de los demás sino porque vivimos con un sentimiento continuo de soledad.
  • Anulación propia para complacer al otro. No porque queramos autodestruirnos sino para proteger la poca autoestima que aún nos queda en pie. 

 

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La dependencia emocional como una adicción

Los psiquiatras y los psicólogos nos enfrentamos con una contradicción: las técnicas que se han diseñado para tratar los síntomas de dependencia emocional como trastorno reconocido no son demasiado efectivas. Sin embargo, cuando se concibe la dependencia emocional como una adicción, la persona mejora su malestar.

 

 

Cada vez hay más profesionales de la salud mental que creemos que se puede comparar la dependencia emocional con la adicción a sustancias tóxicas. Los síntomas de dependencia emocional que coinciden con los de la adicción son:

  1. Craving. Un deseo irresistible de consumir la sustancia. En nuestro caso, de consumir a nuestra pareja actual o pasada, de mantener una relación con él o ella aunque sea disfuncional y dolorosa. Llamadas en estado de embriaguez… aparecer por el trabajo del otro… quedarse durante horas esperando en la puerta de su casa… volver a los mismos lugares que íbamos para ver si coincidimos, solo pendiente de si él o ella aparece… son ejemplos de conductas derivadas del craving.
  2. Priorización de la “sustancia” (la pareja, la ex pareja, el hijo, la amiga) ante cualquier otra actividad. Preocupación constante por saber qué hace o donde está el otro. Mirar el whatsapp para ver si está conectado o no cada minuto… llamar a los amigos del otro para sacarles información… prometer que le dejaremos en paz si nos vemos una vez más… ofrecerle sexo a cambio de un poco de atención…
  3. Sufrimiento que se experimenta a nivel físico como ansiedad, depresión, alta irritabilidad, llanto incontrolable, pesadillas, reacciones alérgicas, alteraciones con la comida… A nivel mental, aparecen pensamientos obsesivos, falta de comprensión, recordar solo lo bueno, Y a nivel emocional, sentimientos de pérdida de autoestima, de fracaso, de inutilidad, de odiarse por haberle dejado ir, necesidad de hablar de ello constantemente… Equivale a un duelo pero con mayor intensidad y focalizado en la pérdida de la relación, no de la persona.
  4. La dependencia sigue estando presente aunque en ese momento no estemos teniendo ninguna relación. Podemos estar “asintomáticos”, por ejemplo, llevando un tiempo solteros, o admitiendo que nuestra relación anterior fue tóxica, o afirmando que “prefiero estar solo/a a volver a pasarlo tan mal”. Y sin embargo, cuando aparece alguien que nos hace sentir queridas o queridos nos volvemos dependientes. Nota: es frecuente que nos sintamos queridas o queridos cuando una persona carismática nos hace un poco de caso. Ni siquiera es requisito que nos quieran de verdad.

 

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¿De dónde puede recibir ayuda una persona con varios síntomas de dependencia emocional?

De los amigos o de la familia

Si somos dependientes nos acabaremos aislando porque pensamos que nadie ha sufrido tanto como nosotros, que nuestra ansiedad, infelicidad o tristeza es más intensa que lo que los otros han sufrido. No nos sentimos comprendidos. Especialmente cuando los comentarios de nuestros amigos o familiares, cansados de nuestro sufrimiento al repetir la misma historia una y otra vez, son reprobadores.

Sin embargo, ahora es un buen momento para poner en práctica aquello de “quiéreme cuando menos lo merezca porque es cuando más lo necesito”. Como amigo o familiar, si pasas tiempo con la persona dependiente ella puede ir revisando sus creencias. Cuando nos aislamos porque nuestros amigos están hartos de que sigamos obsesionados con nuestro ex, no tenemos a nadie que cuestione nuestra manera de interpretar el mundo, a nosotros o a los demás.

 

 

Del/la terapeuta

La terapia psicológica se basaría en dar herramientas para transformar al sí mismo más que para transformar a su entorno. Por ejemplo:

  • Hacer visibles los mecanismos de defensa, las estrategias de afrontamiento o los beneficios secundarios que está utilizando la persona dependiente en su patrón afectivo disfuncional. Negociar con la persona dependiente la eliminación de los mecanismos de defensa que se estén usando para amortiguar la angustia, por ejemplo, la idealización, el bloqueo afectivo, la racionalización… Y mostrarle con qué otras estrategias podría substituirlos.
  • Detectar las distorsiones cognitivas (por ejemplo: “no me merezco que me quieran”) y evaluar en qué circunstancias se han originado (por ejemplo: “mi madre siempre me decía que los hijos solo dan problemas”). Se trata de cuestionar la creencia de que su falta de autoestima se debe a un defecto personal y vincularlo a las carencias de su entorno.
  • Analizar las relaciones significativas actuales de la persona dependiente ya que seguramente los rasgos del patrón se podrán detectar en relaciones que no sean de pareja. Por ejemplo, siendo muy exigente con el tiempo, la compañía, la escucha y el consuelo que pide a los demás (hijos, padres o amigos); seguramente es una persona que se relaciona de una forma invasiva, que pretende la exclusividad, que se la atienda en todo momento, que las relaciones sean “de uno a uno” para tener más control y que sus problemas sean el centro de las conversaciones.
  • Partiendo de la premisa de que la adicción es un aprendizaje -tan fijado en nuestra personalidad- que se convierte en crónico, si encontrarnos a una persona en consulta que no tiene pareja, pero que su patrón afectivo ha sido de dependencia, no pensemos que ha dejado de ser dependiente. Solo es un indicativo de que está asintomático hasta que tenga una nueva pareja.
  • Podemos ayudar a la persona dependiente emocional a alcanzar una cierta capacidad para quedarse sola un tiempo. Ahora mismo siente un miedo o intolerancia enorme a la soledad, se siente vacía, sin valor, sin identidad, desesperada por encontrar una nueva relación. Debemos promover una cierta soledad buscada para empezar a conocerse y estar poco a poco bien consigo misma. Es algo que nunca habrá vivido así que podemos presentarlo como una experiencia temporal hasta que desarrolle ese cambio de actitud consigo y con los demás que le permita construir relaciones sanas.
  • Construir conjuntamente el contenido del valor reciprocidad. Cualquier valor del que no podamos definir su contenido con detalle, no es un valor, es una palabra bonita. Podemos sugerir que las pautas de interacción deberían ser siempre simétricas y basadas en el equilibrio. Se puede entrenar el cambio de actitud mediante la práctica de conductas concretas como por ejemplo, tolerar la negativa de una amigo a quedar ese mismo día, dar y no solo recibir, promover el interés hacia los problemas del otro, hablar de sí misma desde la amabilidad, escuchar al otro desde la empatía, etc.

 

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De ti mismo o misma

Más allá de los síntomas de dependencia emocional y sus posibles ayudas externas, en el siguiente artículo te explico cómo una persona independiente se puede ayudar a sí misma a superarlo. Profundizaremos concretando los tipos de soluciones que puedes empezar a seguir. Si todavía no sabes si sufres dependencia emocional, puedes también consultar este artículo previo ¿Sufro dependencia emocional? Cómo detectarlo.

 

2 Comments

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