¿ESTÁS PASANDO POR UNA CRISIS EXISTENCIAL?

¿Cómo la supero?

Ante una crisis vital, podemos encontrarnos perdidos por distintos motivos.

Puedo sentirme perdido porque estoy pasando por una crisis de identidad y este tránsito desestabiliza mi vida tal como la conocía hasta ahora. Algunas crisis de identidad están relacionadas con el desarrollo biológico (adolescencia, menopausia…) o están relacionadas con cambios del ciclo vital (paternidad, cumplir 50…).

Puedo sentirme perdido ante circunstancias externas inesperadas, incómodas y poco previsibles, que nos obligan a tomar decisiones a nuestro pesar o a cambiar nuestra forma de ver el mundo.

Puedo sentirme perdido cuando de repente me doy cuenta de que he cambiado y tomo conciencia de ello necesito ajustar muchas otras, cuando necesito adquirir nuevos hábitos y ésto implica reformular mi rutina, mi día a día.

O incluso puedo sentirme perdido porque hay algo que va mal y todavía no sé qué es.

En cualquier caso, una crisis existencial nos sumerge en un periodo de introspección que puede generar estados depresivos, de desmotivación o de ansiedad y nos hace cuestionar nuestra vida tal y cómo la conocíamos.

POSIBLES CAUSAS DE LAS CRISIS EXISTENCIALES

Una crisis existencial puede detonarse por un cambio de trabajo, un despido o un cambio de jefe. 

Puede detonarse al cumplir años (las famosas crisis de identidad), al tener hijos o cuando éstos se van de casa. 

Puede ser la consecuencia de un cambio en tu vida amorosa, desde enamorarse de la persona equivocada, separarse o desenamorarse. 

También representan cambios vitales las enfermedades o lesiones, propias o de los que están a nuestro alrededor, el cuidar a familiares… desde un proceso judicial hasta un cambio de residencia son causas mayores que nos rompen nuestra rutina diaria. 

Son cambios de hábitos abruptos que nos sobrecargan nuestro día a día hasta hacerlo insostenible.

Todos estos eventos hacen que modifiquemos nuestra forma de ver el mundo y piden afrontarlo de forma distinta para no perecer en el intento. Como sucede con los móviles y ordenadores, tu sistema necesita actualizarse. Las crisis vitales nos piden flexibilidad de pensamiento y de acción.

¿POR QUÉ ME CUESTA TANTO CAMBIAR?

Afrontar una crisis existencial con drama o sin drama

Un cambio de vida siempre nos empuja a hacer algo distinto. Tanto si te encuentras en plena crisis existencial como si tu vida ha cambiado por algún hecho inesperado, los cambios, externos e internos, nos obligan a cuestionarnos. 

Cualquier gran cambio en tu vida que implique un cambio de hábitos (de comportamientos o de pensamientos), puede conllevar una crisis personal que nos presione a cambiar algo en contra de nuestra voluntad. Es el clásico ‘Con lo bien que estaba yo…’. Cambiar nuestra forma de hacer, pensar y suele ser algo que nos cuesta asumir, especialmente cuando perdemos un estilo de vida en el que en el pasado estuvimos tan bien.

SOSTENER LA INCOMODIDAD SIN PRISAS

Ante una crisis vital, la mayoría de la gente quiere correr, quiere haber ya cruzado al otro lado, donde el dolor ya no existe. Pero para sostener un gran cambio, de ideas o de acciones, necesitas antes tiempo para recapacitar. Tiempo para permitirte sentir la incomodidad o malestar antes de lucharlo. 

Si no hay urgencia podemos afrontar las grandes crisis sin dramas. Esperando a antes de actuar ante la nueva y más incómoda realidad, generaremos mejores opciones. Sin las prisas y el estrés inicial, dispondremos de más recursos para encontrar estrategias más eficaces.

Si afrontamos la crisis a través de la urgencia en extinguir el dolor, del esfuerzo, será más probable que la vivamos con más malestar y drama. Será más probable que sintamos más resistencia a querer hacer las cosas de un modo distinto. Tomarse el tiempo para que la mente vaya ubicando las novedades (y a veces es cuestión de meses) puede ser suficiente para verlo todo más claro y ajustar lo que haga falta pasada la tormenta.

SUPERAR UNA CRISIS VITAL ¿CON RECETAS O ESTRATEGIAS?

Las recetas de vida en la autoayuda

Una de las soluciones que intentáis para salir de las crisis vitales es tiraros en plancha a los libros de autoayuda. 

Si este es tu caso, ve con cuidado, porque las recetas de los libros de autoayuda no sirven ni para todos ni para todo.

Partiendo de este punto podemos optar por seguir recetas de cambio o estrategias de cambio. Las recetas las puedes conseguir en cualquier libro de desarrollo personal. Son obviedades del tipo:

‘Si estás deprimido, haz deporte.’

‘Si estás estresado, trabaja menos y duerme más.’

‘Si quieres adelgazar, apúntate al gimnasio.’

Bravo. Son consejos que una vez más prueban que la mayoría de escritores de autoayuda o se creen muy listos o nos creen muy tontos.

Las recetas de lo que deberías cambiar en tu vida suelen tener una fecha de caducidad. En el momento en que te habitúas a hacer algo de algún modo en concreto la técnica tipo receta pierde su fuerza. Eso si alguna vez se llegó a poner en marcha. 

Además, si las recetas vienen de fuera, te podrán cuadrar más o menos, pero no tienen el mismo impacto que si las generas tú. Tú sabes mejor que nadie a qué te puedes comprometer a largo plazo y a qué no. Cuáles son tus motivadores y tus flaquezas. Y en este momento cuáles puedes poner en juego. 

Por eso, para afianzar cambios en la vida suele ser mucho más eficaz tener una estrategia que te cubra la pereza, la culpa, la falta de motivación y que te permita generar opciones flexibles para los distintos momentos futuros a corto y largo plazo.

ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS PARA LAS CRISIS VITALES

Para que el cambio de vida o de hábitos sea fácil necesitas amplias estrategias, parámetros, para que tú mismx te generes tus propias recetas particulares para cada ocasión. Personales e intransferibles.

Y justamente de eso nos encargamos los psicólogos en terapia breve. Nos ajustamos a lo que te apetece o no hacer. Aproximándonos al placer (o en su defecto, al mínimo esfuerzo posible) siempre que se pueda. Y en base al estado mínimo de motivación de cada cliente (sin pedirte de más), diseñamos conjuntamente un plan de acción, mayoritariamente durante la primera sesión, para acotarlo. 

Alcanzamos este tipo de cambios desde la ley del mínimo esfuerzo gracias a ciertas preguntas estratégicas y orientadas a la solución, se os empiezan a ocurrir distintas pautas fáciles y específicas para el cambio. Empieza a nacer el cambio de lo concreto, cómodo y asequible a lo general. 

Cambiar sin dramas, desde tus competencias y a tu manera.

Si te interesa, no dudes en pedirnos más información sin compromiso.