fracaso escolar
El fracaso escolar, ¿fracaso de quién?
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El fracaso escolar no es un fracaso de los niños, es una situación que nos da información de que algo no funciona y nos permite aprender cómo ayudar al niño encontrando la solución adecuada. En el primer artículo que dedicamos a esta difícil situación te explicamos qué es y cómo detectarlo a tiempo.

Hablamos de fracaso escolar cuando un alumno abandona el sistema educativo sin obtener el título que reconoce la educación obligatoria (ESO). Esto supone el abandono escolar antes de los 16 años, sin haber alcanzado los conocimientos que la ley establece como mínimos.

Lejos de ser un hecho repentino, normalmente ya podemos observar dificultades en el rendimiento educativo a lo largo de toda la escolarización en este aspecto.  Por lo tanto el fracaso escolar:

  • Puede intuirse antes de que ocurra.
  • Nos advierte de una dificultad que atender.
  • No es necesario anticipar a desenlaces tan invalidantes para los niños como sugiere el propio concepto fracaso escolar.
  • ¡Tiene solución!

Con todo esto, quizá es más adecuado empezar a hablar de fracaso escolar como la mera dificultad de ofrecer respuestas acertadas que ayuden a superar las dificultades de aquellos niños/as que las presentan. El verdadero problema, por tanto, no es la dificultad del niño/a, sino que las soluciones o estrategias para resolverla son inadecuadas,  perpetuando la situación.

¿Niños tontos, inadaptados o incomprendidos?

¿Los niños deciden sufrir fracaso escolar? ¿Es una cuestión de voluntad o una dificultad?

fracaso escolar

Cómo viven los niños el fracaso escolar

En la mayoría de casos de fracaso escolar, podemos ver en los niños y las niñas:

  • Sufrimiento (ansiedad, tristeza, rabia, frustración…).
  • Que no saben -o no pueden- identificar qué es exactamente lo que les cuesta, donde está su dificultad.
  • Que no saben- o no pueden- pedir ayuda ni hacerlo en su debido momento.
  • Que se identifican a sí mismos como distintos de los demás.
  • La sensación de falta de no sentirse competente y a la altura de lo que se supone que es normal y exigible por edad, sea en educación primaria o secundaria, puede generar sentimientos desagradables como: la frustración, la decepción, el complejo, la inferioridad, la inseguridad, la desesperación o la desmotivación.
  • Que tienen que convivir  6 horas diarias con estas dificultades escolares y sentimientos añadidos.
  • Que tienen que enfrentarse a respuestas como la humillación, la comparación, el castigo, la censura o la separación por parte de los adultos.
  • Sienten que no son suficientemente buenos.
  • Les preocupa fallar a la gente que los quieren.

Cómo viven los padres el fracaso escolar

Para los padres también es una situación difícil de gestionar:

  • Puede costar aceptar que nuestro hijo destaque negativamente frente a los demás.
  • Implica tener que justificar a nuestro hijo, intentar entender sus dificultades y aceptarlas.
  • Preocupación constante por los sentimientos y emociones que esto puede generar a nuestro hijo.
  • Preocupación por su futuro.
  • Aprender a  tolerar que no todo aquel que se implique en la educación de nuestro hijo  va a ser comprensivo y atento.
  • Encontrar espacios para poder acompañar a nuestro hijo y sacar horas de donde sea para poder ayudarlo diariamente a la vuelta de la escuela. Una dedicación extra que no tendríamos que hacer si nuestro hijo no necesitara tanto apoyo y atención.
  • Aprender a lidiar la situación frente una rutina cotidiana frenética que no deja mucho margen para la reflexión y la paciencia.
  • Puede costar leer entre líneas y movernos por esos rincones que subyacen detrás de la conducta que observamos.  Y cuando es así, caer en respuestas humillantes o castigadoras frente a nuestro hijo debido a la frustración, el cansancio, la desesperación y la tristeza.
  • Sensación de no ser buenos padres y no haber sabido hacerlo bien.

Cómo viven los maestros el fracaso escolar

causas fracaso escolar

En los centros educativos, los maestros también se pueden sentir desbordados. En su caso, el fracaso escolar puede generar:

  • Frustración al observar y sentir que su esfuerzo por atender las diferencias individuales y necesidades de todos los alumnos de sus clases, es fallido y no repercute en la práctica. Pues, la ratio a la que tienen que atender es inalcanzable con los recursos de los disponen.
  • Presión y estrés, debidos al hecho de atender a los alumnos con sus particularidades, a la vez que intentan hallar la manera de cumplir con las exigencias que impone el sistema educativo.
  • Sensación de no ser buenos maestros y de saber ayudar a los niños.
  • Frustración por sentir su falta de liderazgo y dificultad por ganarse el respeto con algunos alumnos.
  • Tensión por tener que gestionar momentos complejos dentro del aula.
  • Tensión y presión por tener que afrontar las repercusiones del fracaso escolar de dicho alumno (relación con los padres, exposición frente a los demás profesionales del centro de las propias intervenciones y sus resultados, consecuencias derivadas que repercuten en la dinámica interna del aula y en los demás alumnos, etc.).
  • Cansancio y sensación de soledad por la falta de recursos suficientes para poder acompañar acertadamente estas dificultades educativas.

A pesar de todo, no olvidar nuestra misión

El fracaso escolar tiene un impacto para todos a los que rodea. Además de la ayuda que pueda necesitar la niña, los padres también pueden necesitar un acompañamiento, pues sostener y atender esta situación de manera funcional no es nada fácil. En cualquier caso, los niños deben ser atendidos como merecen y ser comprendidos antes que juzgados. Porque claro está que son los más desfavorecidos por sus dificultades y si por ellos fuera, seguro escogerían ser personas habilidosas, exitosas, valoradas y reconocidas.

¡El fracaso escolar es una señal y nos da mucha información!

Una dificultad se convierte en un problema cuando no somos capaces de resolverla y por lo tanto se va perpetuando con el tiempo. Eso solo significa que nuestras estrategias no son funcionales y a su vez, que las propias dificultades que manifiesta el niño ya nos están dando información de por donde NO debemos seguir.

Explorar consiste en una buena primera alternativa para disponer de información y plantear nuevas estrategias. En el próximo artículo sobre fracaso escolar explicaré qué estrategias y recursos pueden ser adecuadas para afrontar esta difícil situación con los niños y jóvenes.

¿Cómo funciona lo que no funciona?

Toda información es importante y disponiendo de ella se podrán buscar estrategias distintas que sean capaces de generar un cambio.

  • ¿El niño expresa dificultades en todas las asignaturas?
  • ¿Qué hay de distinto en aquellas que dispone de unas buenas competencias?
  • ¿Podemos identificar con qué formato de contenido muestra más curiosidad?¿Con la muestra de imágenes, cuentos o creación de historias que pueda imaginar? ¿Memoriza mejor una canción o un texto leído? ¿Tiene dificultades en resolver problemas matemáticos en la clase igual que en situaciones cotidianas donde pueda extrapolar dicho conocimiento?
  • ¿El niño se concentra más en la habitación o en el salón?
  • ¿Su predisposición es mayor antes de jugar o después, o justo al volver del colegio pasado un rato?

¿El fracaso escolar impide triunfar?

El fracaso escolar “per se” no impide triunfar, no precede al fracaso vital y tampoco a la exclusión social. Lo único que puede conducir a estos desenlaces es el modo en que se aborde.

Sostener la falta de competencias escolares que presenta un niño puede llegar a ser complicado a todos los niveles y exige una predisposición de la que no siempre disponemos. Y este acompañamiento requiere de la capacidad de relativizar, proyectar y saber priorizar qué le pedimos al niño en cada momento, cómo y para qué.

Y hasta aquí por ahora, en el próximo artículo hablaremos de las distintas soluciones a la hora de encarar el fracaso escolar, el absentismo en el colegio y posibles soluciones ante la falta de motivación.

Soy Paula Ibáñez, educadora y experta en niños y adolescentes con dificultades de adaptación y aprendizaje. Si quieres consultarme acerca de este artículo o quieres pedir hora para que os ayude con este tema me podéis contactar directamente en mi página: lobuenosibreve.com/paula-ibanez o a paula@lobuenosibreve.com.

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