TRATAMIENTOS PARA LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

TRATAMIENTOS PARA LA ANSIEDAD EN PSICOTERAPIA

La ansiedad de nuestros clientes suele aparecer en 3 tipos de formato:

  1. Trastorno de ansiedad generalizada: No toda ansiedad aparece en forma de ataque o crisis. Cualquiera de nosotros puede llegar a experimentar ansiedad, en mayor o menor grado, como reacción (a menudo, anticipación) a una amenaza (real o percibida). A menudo, los síntomas de la ansiedad son menos agudos que en los ataques de pánico, aunque pueden alargarse más en el tiempo. A pesar de que la sintomatología difiere entre personas, el malestar por exceso de agitación suele ser un denominador común. Puede ir acompañada de insomnio, pensamientos obsesivos y conductas repetitivas, ganas de llorar, agitación física y mental, fatiga y cansancio, digestiones complicadas, diarreas, trastornos en la piel (sarpullidos, psoriasis, pérdida de cabello repentina), colon irritable, estrés, depresión, pérdidas de memoria y dificultad para prestar atención. No obstante, solo la mitad de los afectados buscan tratamiento para combatir la ansiedad.

  2. Ansiedad anticipatoria: Aparece en situaciones específicas al obsesionarse con un tema en concreto que nos da miedo. Por ejemplo, en reuniones importantes o en época de exámenes, en períodos de estrés agudo (ej. burn-out syndrome), la ansiedad como respuesta a fobias o miedos (ej./ aviones, bares) o a momentos de cambios vitales (hechos recientemente o pendientes de hacer). El tratamiento es similar al tratamiento que ofrecemos para fobias y miedos.

  3. Ataques de ansiedad o crisis de pánico: Cuando en cualquiera de los dos casos la ansiedad es demasiado aguda, aparecen los llamados ataques de ansiedad. Se dan cuando el sistema nervioso nos dice basta y son experiencias tan desagradables que nos recuerdan a experimentar nuestra propia muerte. Sobre ellos hablamos a continuación.

LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

Los ataques de ansiedad, también conocidos como ataques de pánico o crisis de angustia, suelen presentarse de forma esporádica y sin avisar. El 9.6% de la población española y el 13.6% del total de la población europea experimentará al menos un ataque de ansiedad a lo largo de su vida. 

No se pueden ni anticipar, ni evitar, ni dejar de sentir solo pensando en frenarlos (sería como pedirle a alguien que sufre alucinaciones auditivas que no escuche las voces que oye), ya que en pleno ataque de nervios, de repente, el sistema nervioso pone en marcha un mecanismo de defensa que, por mucho que se intente racionalmente, sigue su transcurso hasta finalizar el proceso (no suele durar más de 10-20 minutos).

LAS CAUSAS DE LAS CRISIS DE ANSIEDAD

Decimos que los ataques de pánico se detonan cuando se percibe una situación como amenaza (y no solo cuando realmente la hay) porque también pueden dispararse ‘de la nada’, cuando ‘racionalmente’ no hay motivo de peligro.

LOS SÍNTOMAS FÍSICOS DE LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

A continuación te detallamos las sensaciones físicas que produce la ansiedad. Según los manuales diagnósticos, para que la ansiedad aguda se considere ataque de pánico, deben presentarse mínimos cuatro de los siguientes síntomas:

  • Taquicardia
  • Agarrotamiento y tensión muscular
  • Respiración agitada
  • Sudoración
  • Escalofríos
  • Presión o dolor en el pecho
  • Sensación de irrealidad
  • Visión en túnel
  • Diarrea
  • Náuseas
  • Dificultad al tragar
  • Inquietud
  • Intranquilidad
  • Insomnio

Los pensamientos obsesivos y desordenados con fantasías de huída los acompañan frecuentemente. El qué pensarán los demás, el me estoy volviendo loco, el estoy teniendo un ataque al corazón, o el mismo me voy a morir… Son los pensamientos más habituales vinculados a la sensación de pérdida de control. Eso es, tu mente juzgando e intentando explicar la incertidumbre ante una reacción fisiológica. Evaluar o intentar dar explicaciones a lo que te pasa no solo no restaura la crisis de pánico sino que, para colmo, la alarga o la intensifica.

Las consecuencias de un ataque de ansiedad pueden ser similares a las de una experiencia traumática y por ello se suelen evitar situaciones y contextos parecidos a los del primer ataque.

QUÉ PENSAMIENTOS DETONAN LOS ATAQUES DE ANSIEDAD

Para superar los ataques de pánico espontáneamente recurrimos a estrategias mentales que no suelen funcionar. La mayoría forman parte de las llamadas ilusiones de control o falacias de control:

  • La lógica o calmarse a uno mismo con palabras. Difícilmente te las creerás cuando tu cuerpo sienta lo contrario a lo que te dices.
  • Negación. Del mismo modo que no puedes decidir si tienes pis o no, o si tienes hambre o no, no hay forma de controlar un ataque de ansiedad. Las respuestas fisiológicas del cuerpo no se controlan con la mente. No obstante, aunque no puedas controlarlo puedes contribuir a que pare antes.
  • Evitación. “Distráete” “No le prestes atención”, son sólo algunos de esos bienintencionados consejos de gente que no ha sentido un ataque de ansiedad en su vida. Intentar no prestar atención a los síntomas difícilmente es posible si el cuerpo te los grita con altavoces y batucada.
  • Impaciencia. Es la gasolina para la ansiedad. La acrecenta y la mantiene. Si no te resistes, si no te pones presión para que pase rápido, un pico de adrenalina sin peligro solo dura 3 minutos.
  • Anticipación: la profecía que se autocumple. Cualquier sensación o emoción relacionada con un ataque de ansiedad previo (el latido del corazón al hacer deporte, sentir miedo al ver una película) puede hacer revivir el momento. La ansiedad anticipatoria ante tal recuerdo puede hasta llegar a catapultar otro ataque.

CÓMO SE CURA LA ANSIEDAD

Aquí te dejamos algunas indicaciones que forman parte de nuestros tratamientos, pero no sustituye la ayuda psicológica porque el qué y el cómo se aplica es clave para no empeorar. 

Cuando la ansiedad aprieta, puede aprender a manejarse a través de la mente o a través del cuerpo. Pero, sobre todo, es importante prevenirla, antes de que sea demasiado tarde como para manejarla. 

  1. Calmar la ansiedad con la mente: En terapia te enseñaremos diferentes técnicas eficaces para aprender a calmar tu mente, con prácticas atencionales y aceptando los síntomas hasta silenciarlos en lugar de temerles hasta incrementarlos.

  2. Calmar la ansiedad desde el cuerpo: Mediante técnicas de respiración, añadiendo a tu vida placeres sensoriales y abriendo espacios para estar bien cuando no haces nada.

  3. Calmar y prevenir las crisis de ansiedad: Cuando ya hay crisis atendemos la ansiedad con un manual de emergencias para prepararte ante un nuevo ataque mientras ponemos todos los recursos en parar el tren para que no vuelvan a suceder y a redirigirlo hacia una vía sostenible a largo plazo. Es importante entender contra qué se rebela tu cuerpo y darle la vuelta a aquella parte de ti que está en lucha continua porque se ha quedado obsoleta. Necesitas una forma distinta de tomarte las cosas y cuanto más te resistas a cambiar más vas a empeorar.

Esperamos que te haya servido de utilidad este artículo. Te recordamos que este texto es informativo y no sustituye la terapia psicológica. Si necesitas tratamiento personalizado, pide cita con un especialista de salud mental que te ajuste un plan a medida para sentir resultados cuanto antes.